Ermita rupestre de San Martín

Se encuentra excavada sobre una ladera caliza en la parte más elevada y a la izquierda de las primeras casas del pueblo.

Lo más sobresaliente de este eremitorio es una inscripción en la antesala de entrada que, además de confirmarnos su dedicación a San Martín, revela la fecha de su consagración, circunstancia sumamente importante y nada frecuente en este tipo de eremitorios; sin embargo, la difícil interpretación de dicha inscripción ha motivado que no haya acuerdo respecto a su datación, siendo la teoría más sólida aquella que la fecha a mediados del siglo XI, seguramente aprovechando un abrigo ya utilizado desde tiempos pretéritos dada su cercanía al Monte Bernorio.

Se distingue en el interior, tras un breve nártex o antesala de entrada, una estructura de dos naves que quedaban separadas por un soporte central hoy desaparecido. Remataban ambas en dos ábsides de planta cuadrangular recorridos a lo largo de todo su perímetro interior por un banco corrido.

Es en la pequeña sacristía o nártex en la que se halla a la altura de los ojos la inscripción anteriormente mencionada:

ERA QCCV SANTI MARTÍN

Tanto dentro de la ermita como fuera, existe una notable necrópolis y pueden localizarse bastantes tumbas antropomorfas excavadas también en la piedra arenisca.