Situada al final del pueblo y rodeada de praderas, la Iglesia de San Miguel es un robusto edificio románico, de principios del siglo XIII, al que a finales del siglo XV se adosó una torre cuadrangular fabricada con piedra de mampostería de grandes dimensiones.

En el año 2003 fue declarada Bien de Interés Cultural.

Su inclusión en el conjunto denominado como Románico Norte ha motivado una completa restauración integral, llevada a cabo en el año 2008.

Dicha restauración era muy necesaria pues el edificio presentaba un estado de conservación muy deficiente debido a la falta de uso y mantenimiento ya que desde hace varios años la Iglesia carece de culto y durante mucho tiempo el estado de sus puertas ha sido tan pésimo que el paso al interior de la iglesia era prácticamente libre y, por tanto, el expolio y el pillaje han sido frecuentes.

Actualmente la puerta es de acero y sobre ellas están colocadas las piezas que aún se conservan de la original.

La Iglesia es de una sola nave y en ella destaca su cabecera rectangular de ángulos reforzados por contrafuertes prismáticos que no alcanzan la cornisa.

En el eje del testero se abre una ventana de arco de medio punto apoyado sobre columnas enmarcando una estrecha saetera hoy cegada, similar a la del vecino pueblo de Renedo de la Inera.

En el interior, la cabecera está separada de la nave por un arco de triunfo apuntado y doblado sostenido por columnas con capiteles decorados y fustes que apoyan directamente sobre los plintos.

Este espacio está cubierto por una bóveda de crucería cuyos nervios apoyan sobre cuatro columnas adosadas.

La nave es casi cuadrada y de dimensiones reducidas y está cubierta por un tejado de madera a doble vertiente.

El muro se remata con una cornisa de caveto sostenida por sencillos canes de proa de nave.

A los pies del edificio se alza una torre cuadrada, levantada en mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas, de dos cuerpos.

La estructura de la torre, de cronología postmedieval (fines del siglo XVI), oculta la parte occidental del templo románico y su portada, debiendo realizarse el acceso a través de la puerta de la torre.

 

La decoración escultórica es escasa y se localiza principalmente en el interior y el exterior de la cabecera y en el arco de acceso al ábside.
La Iglesia de San Miguel tiene un sencillo retablo clasicista,  con una gran pureza de líneas y una magnífica calidad técnica en su talla.

Como hemos señalado anteriormente, la falta de uso y mantenimiento, así como el expolio sufrido en este templo, han ocasionado que sólo se conserve la estructura elemental del retablo, es decir, los pilares, columnas y entablamentos.

El resto de espacios estaban ocupados con esculturas, hoy desaparecidas, como eran una escultura gótica de San Miguel y otra barroca de San Pedro.

Del mismo modo, es posible que este retablo estuviera rematado por un frontón triangular clásico.

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